Ninja Kiwi, un pequeño estudio neozelandés, ya había encontrado un éxito modesto con un sencillo juego de artillería física llamado Bloons, en el que los jugadores explotaban hileras de globos con dardos bien apuntados. En 2007 el estudio reutilizó ese mismo mundo caricaturesco y alegre —monos, dardos y globos de colores caramelo— para crear un juego de tower defense, y Bloons Tower Defense se convirtió en una de las franquicias más reconocibles y longevas del formato.

De Juego de Artillería a Tower Defense

Bloons Tower Defense conservó los monos lanzadores de dardos del juego original, pero reconstruyó el bucle central en torno a colocar torres fijas a lo largo de un camino establecido, mejorarlas entre oleadas y explotar filas cada vez más resistentes de "bloons" antes de que llegaran a la salida. Llegó a Newgrounds justo cuando el género del tower defense estaba explotando en popularidad, y su encanto y accesibilidad lo ayudaron a destacar entre los juegos de defensa más técnicos y basados en cuadrículas que abarrotaban los portales de navegador de la época.

Una Máquina de Secuelas que Definió un Género

Lo que distinguió a Bloons de la mayoría de sus contemporáneos de Flash fue su disposición a seguir iterando. Bloons TD 2 hasta el 6, además del spin-off multijugador Bloons TD Battles, fueron añadiendo constantemente nuevos tipos de torres, rutas de mejora y monos héroe especiales, sin abandonar nunca el tono alegre y de bajo riesgo del original. Esa consistencia le permitió a Ninja Kiwi mantener la franquicia durante casi dos décadas, desde un solo archivo de Flash en Newgrounds hasta una franquicia completa de móvil y PC que todavía recibe contenido nuevo hoy en día.

Pocas franquicias nacidas en Flash dieron un salto tan limpio a la era móvil como Bloons —prueba de que una premisa caricaturesca y un bucle de mejoras bien ajustado podían sobrevivir al plugin de navegador que los alojó por primera vez.

Mucho después de que el propio Flash Player fuera retirado, los monos explotadores de globos de Bloons Tower Defense siguieron marchando, un raro ejemplo de una franquicia de juegos de navegador que nunca necesitó salir de su propio universo para sobrevivir.