Creado para un concurso de diseño de juegos de Kongregate en 2007, Cursor*10 le daba al jugador el control de nada más que un cursor de ratón, con la tarea de guiar a un pequeño personaje hacia lo alto de una torre antes de que se acabara el tiempo. Su giro central lo hizo inolvidable: una vez terminaba una ronda, los jugadores empezaban de nuevo con una grabación de los movimientos de su cursor anterior actuando junto a ellos, acumulando hasta diez ecos simultáneos de sus propios intentos pasados.
Puzles Construidos a Partir de tu Propia Historia
Cada uno de los diez cursores grabados podía recoger objetos, accionar interruptores o bloquear enemigos exactamente como lo había hecho durante su ronda original, convirtiendo cada partida en un puzle sobre cómo coordinarse con las versiones pasadas de uno mismo. Tener éxito significaba planificar varios intentos por adelantado, usando una ronda temprana para activar un interruptor del que dependería una ronda posterior.
Una Pequeña Entrada de Concurso con una Idea Enorme
Cursor*10 nunca necesitó un arte elaborado ni un gran presupuesto para causar impresión —su estructura recursiva de bucle temporal fue suficiente para convertirlo en una de las entradas más comentadas y rejugadas surgidas de la escena de concursos de Kongregate, un recordatorio de que la baja barrera de producción de Flash todavía podía premiar la pura ambición conceptual por encima del acabado técnico.
Su concepto de bucle temporal con diez cursores acabaría influyendo en una pequeña ola de juegos de puzles posteriores construidos en torno a partidas grabadas, prueba de cuán lejos podía viajar una sola idea ingeniosa desde una entrada de concurso.